
Aunque sólo he
visitado en tres ocasiones este establecimiento, lo tengo por uno de los más
prestigiosos de Valencia. Albacar lleva personalmente el negocio, con elegancia
profesional, atento y algunas cualidades más del
empresario que ama su actividad.
Sin miramientos por
el cliente, que lo paga, pero lo recibe.
La última vez lo
visité durante el año 2003, comimos 4 personas. Era nuestro deseo probar los
platos de nuestros comensales, con objeto de enriquecer nuestras
experiencias. Tito Albacar
se empeñó en cambiarnos los servicios completos con cada plato, así que se hizo
algo engorroso, y por nuestra parte incómodo. Es decir gastó 16 servicios
(platos + cubiertos) para el primer plato (recuerda éramos 4 personas
sonrojadas), y otros 16 en el segundo. Creo que el postre ya paramos. Aunque
fue algo exagerado, es significativo este comportamiento.
En una de las
ocasiones no acertó con la paella (debo escribir un libro sobre cómo me gusta
la paella), siempre recuerdo todos los platos suculentos.
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Decoración ( |
4 |
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Servicio
( |
9 |
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Calidad ( |
8 |
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Situación
( |
3 |
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Volver ( |
7 |
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Precio ( |
5 |
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Resultado |
36 |