Aunque lo conozco establecido varios años, lo visité en el verano del 2003.

 

La decoración espartana y el interior lúgubre, poco acogedor. Comimos en un patio interior sin lujos, pero correcto.

 

Atendido por dos atentas mujeres, el servicio es suficiente. 

 

La comida es sorprendente para los profanos. A mí realmente me gustó como una alternativa a lo tradicional.

 

Parece que cuando visitas un restaurante naturista ó vegetariano tiene un componente añadido de complicidad y de simpatía por unos ideales.

 

Tal vez hay que centrarse en otros valores diferentes.

 

 

Decoración (0 a 5)

 2

Servicio     (0 a 10)

 5

Calidad      (0 a 10)

 7

Situación    (0 a 5)

 2

Volver       (0 a 10)

 9

Precio       (0 a 10)

 7

Resultado

32