Siendo coherente con mis anteriores palabras, creo que mi abanico de restaurantes se limitaría a no más de 10 en toda Valencia.

 

La vulgar “relación precio-calidad”.  Se exige conforme a lo que pagas.

 

Se trata de navegar entre restaurantes mediocres, que sabes de antemano que puedes comer excelentemente, estás muy cerca de que la camarera te haga levantar para el siguiente turno, o que el pescado huela raro.

Pero dentro de los mediocres, hay algunos más que otros.      

 

Un mar de dudas.