Conocí esta franquicia el año 2003 en Madrid, calle Mayor.  Me gustó la decoración, como de taberna, mezclado con una decoración actual. Buena carta, comida clásica con toques distintos. 

 

Volví solo meses después pero ante mi sorpresa, me pretendían colocar en una pequeña mesa para cuatro, previamente ocupada por una romántica pareja. Desconcertado me negué a sentarme, solicitando otra mesa, y ante su negativa, le dí las gracias y me despedí.

 

Así que algo mosqueado, ante la insistencia de mi pareja y por mi parte algo reticente, volví en Valencia a visitar esta franquicia. Todo el servicio sonriente y muy predispuesto (que dure muchos años).

La carta nos hace que nuestra saliva fluya, como perro de Pavlov ante la perspectiva de combinaciones suculentas. 

 

Para mí la sartén con huevos estrellados y foie fué una buena elección. Mi pareja me acompañó con pato, nada especial. Bien, sin alegrías.

 

Atento servicio (de todas formas, no me gusta que la confianza de camarero dándome palmaditas en la espalda alabando mis elecciones).

 

Debutantes, rogando sigan con el mismo interés con el que se iniciaron con nosotros.

 

 

 

Decoración (0 a 5)

  4

Servicio     (0 a 10

  8

Calidad      (0 a 10)

  6

Situación    (0 a 5)

  2

Volver       (0 a 10)

  4

Precio       (0 a 10)

  5

Resultado

29