Mis inicios

 

Cuando tenía unos 12 años (primeros años 70) mis padres me regalaron un juguete que se llamaba ELECTROELE.  Entonces descubrí la energía eléctrica, y por ende el audio. 

 

Después de unos años estudiando electrónica, ya me lancé a los aparatos. Recuerdo los diversos elementos de audio que han pasado por mis manos, Bettor, Vieta, Becs ............. y las largas horas de escuchar música con auriculares por las noches (este debe ser el origen de mi sordera  ). 

 

Me fascinaba la técnica, y me lanzaba a montar sobre todo etapas de potencia de estado sólido, que luego vendía a clientes y a alguna falla (reunión de falleros para sus fiestas). Aún conservo varias sin montar, y una en funcionamiento con módulo híbridos de Philips OM-961.

 

No hay que perder de vista que para alcanzar la máxima fidelidad proviene de nuestras experiencias: Conciertos en vivo. Así que existen dos grupos de personas; las que tienen exacta memoria auditiva de los instrumentos y comparan con lo que escuchan, o los que tenemos poca experiencia de referencias instrumentales, e intentamos con nuestros medios alcanzar la perfección. Este segundo caso es el mío. Es más triste, pero es cierto.

 

En los años ochenta, en la búsqueda de algo distinto, descubrí Sarte Audio Elite, que entonces atendía directamente a los profanos, puesto que actualmente lo hace sólo a profesionales.

 

                                                                                      

 

Tuve la ocasión de descubrir la excepción en el audio y en los precios de los mismos, así que llevado por mi inexperiencia y otros motivos que ya descubrirás , adquirí algunos elementos que todavía hoy adornan mi equipo.  Me embelesaba el diseño y el boato tan exclusivo de sus importados, así como las frases grandilocuentes que a lo largo del tiempo se me han quedado grabadas cuando me informaban de la comparativa entra las monstruosas Krell, y las válvulas en alguna feria del gremio: “las válvulas empiezan a funcionar bien cuando llevan varios días encendidas” .

 

                             

 

Empecé a descubrir las marcas audiófilas : Krell, Mark-Levinson, Dynaudio, Kimber, Audio-Research, Conrad-Johnson, Gryphon, y decenas más importadas por :

http://www.sarte-audio.com                    

http://www.audiofilo.com

http://www.lyricaudio.com

 

Y no sólo existía la electrónica, giradiscos, amplificadores, conversores D/A, cajas acústicas, como complemento a ello,  se inventaron cables de conexión especiales, superespeciales (hasta 30.000 euros), soportes, muebles, y toda una serie de industria anexa, necesaria para nivelar la calidad entre los distintos componentes.

 

Evidentemente no podías emplear 10 euros en cables  para conectar tus cajas Thiel de 3.000 euros a tu amplificador de Audio-Research de 2.000 euros.

                                                             

Eso en plan económico, para los no iniciados en estas lides, debes saber que es muy fácil gastarte 20.000 euros en un equipo de música, y no hay límite, si hay cables que cuestan 30.000 euros, he visto y escuchado equipos de 600.000 euros. El límite lo pone el comprador.

 

No deseo reiterar toda la gramática con las que me han obsequiado algunos comerciantes, pues resulta abundante, e ingeniosa.

 

Entonces peregrinaba por las principales tiendas de Madrid y Valencia, a la búsqueda de nuevos aparatos.

 

Hasta que………………………………...………    Reflexiones