

Nuevamente abierto a
finales del 2003, este local ha albergado diferentes restaurantes, resultado de
estar bien situado en el eixample.
Una decoración
vanguardista, tipo almacén, bien distribuido, y con una
separación de mesas sorprendentemente grande, detalle de agradecer.
Llama la atención su
propaganda de “comidas, sonrisas y cenas”. El jefe tiene muy claro que una buena
atención y detalles son buenos ingredientes para el éxito. Y lo
cumple.
La cocina tiene unos pocos
platos con aires asiático-magrebí, como una pequeña
alternativa a la carta tradicional.
Aunque no tuve suerte con
mi entrecot, el solomillo se deshacía en la boca.
Un buena atención de
invitarte a la copa final, lo que siempre te sugiere volver.
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Decoración ( |
4 |
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Servicio
( |
8 |
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Calidad ( |
3 |
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Situación ( |
4 |
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Volver ( |
8 |
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Precio ( |
6 |
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Resultado |
33 |