He sido un habitual hasta el año 2000, saboreando sus deliciosas salchichas al vino, y su peculiar y sabrosa paella, para luego pasearme por su increíble y desconocido barrio antiguo.

 

Si últimamente no he vuelto no es por nada especial; deseo volver para deleitarme con sus longanizas al vino, son realmente únicas.  Perdona que reitere y que insista en sus longanizas al vino, yo iba a comer los sábados desde Valencia, únicamente para saborearlas.

 

El local está algo abandonado, pero tiene carácter recio, clásico, aunque no ostentoso.

 

El pequeño restaurante lo atienden bien, peor resulta el servicio en las mesas de tapeo. Tiene gracia las cientos de botellas expuestas como cenefa en la pared.

 

 

Decoración (0 a 5)

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Servicio     (0 a 10)

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Calidad      (0 a 10)

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Volver       (0 a 10)

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Precio       (0 a 10)

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Resultado

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