Reflexiones y tal vez, conclusiones.

 

 

     

 

 

Con respecto a la reproducción musical de alta gama ó audio de excepción, hay varias posiciones. Las que me interesan son únicamente dos:

 

-          Las personas que encuentran diferencian en casi cualquier componente, en especial cables de señal, de altavoces, de red, fuentes digitales, basado en su memoria auditiva y características técnicas. A este grupo lo denominaré “UNO”.

                                                                              

-          Otro grupo de personas que han pasado por la anterior fase, llevados por vendedores y revistas, y han descubierto que hay algunos engaños manifiestos y se plantean los diversos componentes de una forma seria, probándolos en las mismas condiciones técnicas. A este grupo lo denominaré “DOS”.

 

 

El grupo DOS no dice que TODO SUENA IGUAL, pero gracias al empuje de algunos miembros iniciadores, se efectuaron pruebas serias para delimitar las diferencias auditivas que justifiquen que un reproductor de CD puede costar 20.000 euros contra otro de 100 euros.

 

El grupo UNO se compone de :

 

A - Sugestión.

B - Comprar posición social.

C -  Interés económico.

 

Mi caso fue un 20 % de A y un 80 % de B.   ¿Cuál es el tuyo?

 

De cualquier forma, acepto que existen personas que tengan la suficiente capacidad auditiva para diferenciar algunos componentes, pero desgraciadamente yo no he sido dotado con esa cualidad.

 

                      

Yo pienso que……………..:         

 

 

 

Existe toda una poderosa industria sobre la reproducción musical de alta gama. En principio esta posición no es negativa. 

 

Comprar una etapa de potencia de 20.000 euros por su diseño, aunque auditivamente una de 300 tenga exactamente el mismo sonido, no es malo. Me gusta el diseño, y lo mismo protege de las inclemencias del tiempo un pantalón de Zara de 20 euros, que uno de Carolina Herrera de 600. 

 

Lo fraudulento es que el vendedor te comunique con seriedad y aplomo de trilero que este cable de 1.000 euros mejora significativamente la precisión del sonido. Es como si el dependiente de Carolina Herrera tuviera como argumento que sus productos abrigan más.

 

Piensa que hay poderosas razones económicas para continuar con el fraude del audio, y la red es precisamente campo abonado para ello. Hay numerosas personas, como fue mi caso, defendedores a ultranza de la posición UNO, no por mala , si no por que no quieren verlo.

 

Yo durante quince años me lo he creído. Iba cambiando algunos componentes, no por las pruebas auditivas, llevado únicamente por el diseño, las frases del vendedor y mi vanidad.

 

Recuerdo en el año 2002 cuando fui a una tienda del gremio a adquirir unos cables prolongadores para mis auriculares Stax (los auriculares Stax más económicos valen unos 2.000 euros y los de alta gama unos 6.000 aprox.).  Tenía dos modelos de cables, uno era el normal (digamos unas 35 euros). y el otro era para los Stax de más categoría de unas 150 euros.  Pregunté en qué se diferenciaban, el  tendero me comentó en que los electrones pasaban más fluidamente porque el cobre tenía un tratamiento nosequé que hacía reordenar los átomos.  Mi formación técnica podía entender este argumento, así que durante varios minutos me dejaron solo para que pudiera evaluar las diferencias.  ¿Cómo iba yo a no poder diferenciar el arduo trabajo de decenas de ingenieros japoneses de las bondades de sus fabricados?  Así que compré el de 150 euros.  Pero ahora que lo cuento, soy más feliz, y mejor persona. 

 

Algunos cables modifican la señal por sus características técnicas que aumentan su inductancia, o con componentes discretos, resistencias y condensadores, bobinas, etc.  He sido testigo de cambios auditivos por esta razón.

 

El grupo DOS, estimulados por sus inquietudes naturales, llevamos a cabo multitud de pruebas que intentamos sean serias, con respeto, es decir con origen científico si realmente algún componente mejora el resultado final de la reproducción.

 

                                                                              

 

Algunas son sencillas:

 

- Reproducir un pasaje musical de nuestro gusto alternando el componente, sin conocer cuál de ellos está conectado; lo llamamos prueba ciega.

 

Otras más complejas:

 

- Conmutación  inmediata. Para ello es necesario algún aparato que nos permita conmutar el aparato probador.  Normalmente es un relé, comandado a distancia. Este aparato se construye con todas las garantías de que no influya de forma alguna en la señal.

 

Lo absolutamente necesario para evaluar correctamente las pruebas, es nivelar las señales. Por ejemplo, atenuar la señal más alta para igualarla a su contrincante, con polímetro en mano.

 

Puedes repetirlo cuantas veces quieras, cuantas más mejor, anotándolas en un papel, etc. Existen protocolos muy sofisticados para evitar malas interpretaciones, basados en ciencias estadísticas, pero es muy fácil aplicar el sentido común.

 

Por analogía no se debería hacer una cata de vinos, con la etiqueta puesta, con su precio, y con el comercial de cada bodega abundando sobre las excelencias de cada caldo, antes de calificarlo.

 

Con diferentes amigos hemos realizado diversas pruebas de cables de señal, y fuentes digitales con resultados inicialmente asombrosos; todos sonaban igual.  No por ello significa que se pueda extrapolar a “todo suena igual”, significa que en esa sala, con ese equipo y las orejas que lo formábamos, llegamos a las mismas conclusiones.

 

Muchas de las pruebas en las que he intervenido han sido clamorosas. Hasta en mi mismo equipo. En mi caso he efectuado la prueba por conmutación instantánea de un reproductor de CD por valor de 4.000 euros, contra otro de 200. No supe cual se estaba reproduciendo.

 

No debes dejarte llevar por las soluciones novedosas y características técnicas de una electrónica ó caja acústica,  por su abultado precio,  por las personas interesadas, por los nombres rimbombantes  de “referencia”, y aún menos por las revistas del gremio.

 

                                                                                    

Las diferencias técnicas existen y son fácilmente medibles, otro asunto es que esas diferencias sean audibles y constatables de forma fehaciente. 

 

Hay que replantearse todas las verdades audiófilas establecidas por el sistema comercial. Válvulas, transistores bipolares, FET, JFET, altavoces de determinadas marcas, sistemas de amplificación clase A, clase AB, pero no para destruir los pilares sobre las que se asienta, sino para verificar SENTADOS  Y ESCUCHANDOLAS, valorando objetivamente la diferencia y sopesando la distancia monetaria entre ellas.

 

Hay dos limitaciones por las que los aparatos que componen la cadena no reflejen las diferencias técnicas que reflejan las medidas: Una por las mismas cajas acústicas, y otra por las limitaciones auditivas de cada persona.

 

Me sigue subyugando un bonito reproductor Vincent de 1000 euros, con una valvulita en su ventanita, que un triste Yamaha negro de muchos botoncitos, y mientras pueda, me rodearé de aparatos hermosos. Ahora puedo adquirir cualquier componente aceptando que pago su marca y su diseño. Nada más.

 

La diferencia más importante se produce en las cajas acústicas. Todas las cajas suenan distintas.         

 

 

Agradezco a los amigos que me han abierto los ojos:

 

-          Alfonso Esparragosa

-          Rafa Kir     

-          Miguel Serrano

 

Y otros muchos que forman www.matrixhifi.com