Lo conozco de principios de los años 90, y es el típico negocio en decadencia por su excesiva ambición.

 

Lo he visitado en al menos diez ocasiones, recreándome en sus alrededores, playa y lago, de situación absolutamente privilegiada. 

 

Saboreaba sus deliciosas paellas, e incluso alguna vez que iba sólo, cuando pedía una paella y me decían que el mínimo era 2 raciones, yo sin inmutarme, confirmaba el pedido. 

 

Recuerdo a la Sra. Madre de D. Salvador en la caja, siempre sonriente y amable. El Sr. Salvador cerca de ella, siempre solícito.  De su antaño prestigio, regalé dos libros de cocina dirigido por D. Salvador, dedicados personalmente.

 

En pocos años todo cambió.  Pasó a ser un todo industrial, masivo. Servicio inepto, ocasional, que entorpecía la buena predisposición a la sinfonía de sabores y olores.

 

Aún así volví y volveré en alguna ocasión, por que el entorno es una delicia, en la confianza que retome el sendero de la calidad.

 

 

Decoración (0 a 5)

 4

Servicio     (0 a 10)

 4

Calidad      (0 a 10)

 5

Situación    (0 a 5)

 5

Volver       (0 a 10)

 4

Precio       (0 a 10)

 3

Resultado

25