
Empecé a ser cliente
habitual en el año 1992. He observado
como todo el entorno de la playa de Canet de
Berenguer ha ido creciendo paulatinamente, creando un hermoso paseo, y
habilitando los servicios necesarios para la mayor afluencia de nuestros congéneres.
Pero yo disfrutaba en
sus inicios fuera de temporada; por la carpintería entraba el frío aire de
invierno, y el techo era de Uralita.
Los hermanos Corresa (que tuve como cliente en mi tienda sin saberlo
ellos, ja, ja) como es
habitual y ley de vida, mejoraron su negocio, y por supuesto, sus ganancias.
En primera línea de
mar, es una delicia observar a las féminas tostándose al sol, mientras que
nosotros nos deleitamos a cubierto, degustando una paellita de marisco.
He hecho uso de otros
establecimientos en la zona, pero no tiene el mismo sabor que éste (a falta de
Pepita).
Creo que en éstos
catorce años ha sido para mí un establecimiento recurrente = domingo por la matina > paseo por los alrededores > comida >
tertulia > paseo.
Volví el año 2003, y
también en los años anteriores se ha vuelto masificado. Sólo para invierno.
Independiente de mi
valoración, junto con Pepita (que está cerca y todavía no he tenido el placer
de aprovisionar mi estómago) volveré muy pronto.
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Decoración ( |
1 |
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Servicio
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3 |
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Calidad ( |
4 |
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Situación
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5 |
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Volver ( |
7 |
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Precio ( |
4 |
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Resultado |
24 |