Estamos sugestionados por las opiniones previas que recibimos. Desconfía de los periodistas profesionales gastronómicos, algunos de ellos son unos corruptos (tengo referencias concretas). No se pueden presentar como lo que son, dejándose sobornar con una invitación, a cambio de una reseña positiva. Tenerlas en cuenta, pero en absoluto tomarlas como dogma (excepto las mías, claro está).